martes, 24 de marzo de 2009

No voy a...

… contar por qué llevo tanto tiempo sin escribir. Resultaría entre simple y ridículo.

… dejar de fumar. Probablemente deje mucho antes de beber.

… preguntar lo que realmente no quiero saber. Bendita ignorancia.

… responder si la pregunta no va dirigida a mí. Seguramente no tengo la respuesta adecuada.

… dar mi opinión si no me la piden. No siempre es necesario dar mi punto de vista.

… mentir si me la piden. Ya que interesa, ha de ser sincera.

… ser dolorosamente sincero. La crudeza no siempre es el mejor camino hacia el consenso.

… hablar si realmente no tengo nada que decir. El silencio es un privilegio infravalorado.

… volver a llamarte. Tengo más conversación con los contestadores automáticos.

… escuchar la misma historia una y otra vez. Ni tengo problemas de oído ni de memoria.

… explicar una y otra vez la misma historia. Tampoco el resto los tiene, aunque no lo parezca.

… ahorrarme un saludo con nadie. La indiferencia no está reñida con la educación.

… discutir si soy borde o soy cortés. Que dé la mano no conlleva derechos sobre mi brazo.

… hacer lo que no quiera hacer. Siempre que no implique desatender mis obligaciones.

… ir donde no quiera ir. Las piernas son mías y yo elijo por dónde caminan.

… estar con quien no quiero/debo estar. Siempre y cuando esté en mi mano elegir.

… compartir mi vida con quien no la comparte. Que cada palo aguante su vela.

… buscar el amor desesperadamente. Ya decidirá si nos encontramos algún día.

… abandonar a mis amigos. Espero que ellos tampoco a mí.

… justificarme ante quien no debo. Basta con hacerlo ante quien se lo ha ganado.

… creer que soy el ombligo del mundo. Me llenaría de pelusas demasiado rápido.

… creer que tú lo eres. Ni por asomo te acercas.

… perder mi tiempo. Y si lo pierdo, yo elijo cómo y en qué.

… pensar en el qué dirán. A quien no le guste, que mire hacia otro lado.

… llorar más sin motivo. Prefiero reírme hasta de mi propia sombra.

… luchar en batallas perdidas. Sería como si Napoleón repitiera una y otra vez Waterloo.

… ser abogado del diablo. Ya tiene a los mejores en nómina.

… impedir a nadie que caiga. Si me importa, ya me esforzaré en levantarle.

… poner la zancadilla a nadie. Que se caiga por su propio peso.

… darlo todo sin recibir nada a cambio. Tengo el carnet de tonto, pero ejerzo lo menos posible.

… dejar de equivocarme. Trataré de llevar el casco puesto para minimizar los daños.

… dejar de luchar por ser feliz. Sería abandonar mi única meta en la vida.

… dejar de soñar despierto. La realidad suele encargarse de compensarlo con pesadillas.


No voy a cumplir todo lo que he escrito. Lo que pueda bien está y lo que no, al carajo con ello.

No se puede negar que tampoco he prometido cumplirlo.

No voy a negar que me encantaría hacerlo.

 
Creative Commons License
This obra by Hatman is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 España License.