… contar por qué llevo tanto tiempo sin escribir. Resultaría entre simple y ridículo.
… dejar de fumar. Probablemente deje mucho antes de beber.
… preguntar lo que realmente no quiero saber. Bendita ignorancia.
… responder si la pregunta no va dirigida a mí. Seguramente no tengo la respuesta adecuada.
… dar mi opinión si no me
… mentir si me
… ser dolorosamente sincero. La crudeza no siempre es el mejor camino hacia el consenso.
… hablar si realmente no tengo nada que decir. El silencio es un privilegio infravalorado.
… volver a llamarte. Tengo más conversación con los contestadores automáticos.
… escuchar la misma historia una y otra vez. Ni tengo problemas de oído ni de memoria.
… explicar una y otra vez la misma historia. Tampoco el resto los tiene, aunque no lo parezca.
… ahorrarme un saludo con nadie. La indiferencia no está reñida con la educación.
… discutir si soy borde o soy cortés. Que dé la mano no conlleva derechos sobre mi brazo.
… hacer lo que no quiera hacer. Siempre que no implique desatender mis obligaciones.
… ir donde no quiera ir. Las piernas son mías y yo elijo por dónde caminan.
… estar con quien no quiero/debo estar. Siempre y cuando esté en mi mano elegir.
… compartir mi vida con quien no
… buscar el amor desesperadamente. Ya decidirá si nos encontramos algún día.
… abandonar a mis amigos. Espero que ellos tampoco a mí.
… justificarme ante quien no debo. Basta con hacerlo ante quien se lo ha ganado.
… creer que soy el ombligo del mundo. Me llenaría de pelusas demasiado rápido.
… creer que tú lo eres. Ni por asomo te acercas.
… perder mi tiempo. Y si lo pierdo, yo elijo cómo y en qué.
… pensar en el qué dirán. A quien no le guste, que mire hacia otro lado.
… llorar más sin motivo. Prefiero reírme hasta de mi propia sombra.
… luchar en batallas perdidas. Sería como si Napoleón repitiera una y otra vez Waterloo.
… ser abogado del diablo. Ya tiene a los mejores en nómina.
… impedir a nadie que caiga. Si me importa, ya me esforzaré en levantarle.
… poner la zancadilla a nadie. Que se caiga por su propio peso.
… darlo todo sin recibir nada a cambio. Tengo el carnet de tonto, pero ejerzo lo menos posible.
… dejar de equivocarme. Trataré de llevar el casco puesto para minimizar los daños.
… dejar de luchar por ser feliz. Sería abandonar mi única meta en la vida.
… dejar de soñar despierto. La realidad suele encargarse de compensarlo con pesadillas.
No voy a cumplir todo lo que he escrito. Lo que pueda bien está y lo que no, al carajo con ello.
No se puede negar que tampoco he prometido cumplirlo.
No voy a negar que me encantaría hacerlo.

